Cepeda y Barreras protagonizan fuerte cruce que deja al descubierto tensiones en el Pacto Histórico
La coalición de izquierda que respalda al presidente Gustavo Petro enfrenta una fractura política contundente a pocas semanas de las elecciones presidenciales de mayo de 2026, tras el choque entre las posturas de Iván Cepeda y Roy Barreras. La disputa, inicialmente táctica, escaló en acusaciones y advertencias abiertas sobre lealtad y legitimidad de estrategias electorales.
La controversia se originó después de que Barreras decidiera participar en la consulta interpartidista del 8 de marzo —integrada al proceso de elección de candidatos presidenciales bajo el mecanismo del Frente por la Vida— pese a que Cepeda fue inhabilitado para competir en esa consulta por decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE). Ese escenario agudizó las tensiones internas.
Para sectores del Pacto Histórico, la presencia de Barreras en la consulta representa una amenaza estratégica. La exministra Susana Muhamad expuso en un espacio de análisis público hasta cinco supuestas “trampas” en la estrategia de Barreras, que a juicio de quienes la apoyan busca instrumentalizar la votación de marzo para reivindicarse como candidato único o fuerza dominante dentro del progresismo.
Entre los señalamientos figuran comparaciones impropias entre consultas realizadas en diferentes contextos electorales, estigmatización interna, supuesto aprovechamiento de la exclusión de Cepeda y la narrativa dual de unidad frente a la posible división del voto de izquierda.
Frente a estas acusaciones, los partidarios de Barreras defienden su participación como un ejercicio legítimo del derecho democrático y un paso pragmático para consolidar fuerzas de centro e izquierda. Barreras ha insistido en que una consulta competitiva puede ser el punto de partida para una futura unión estratégica y advirtió que la izquierda y el centro deben trabajar en conjunto para asegurar una victoria en la presidencial.
En respuesta, el Pacto Histórico emitió una directriz interna para que su militancia no vote ni promocione la consulta del 8 de marzo, concentrando toda su estructura en los comicios legislativos y priorizando la figura de Cepeda como candidato en la primera vuelta presidencial. El documento advierte que el incumplimiento de esta directriz puede activar sanciones estatutarias dentro de la agrupación.
La disputa se ha traducido en críticas cruzadas entre parlamentarios, dirigentes políticos y líderes sociales, además de un debate público sobre la mejor ruta para consolidar al progresismo frente a su electorado. Las elecciones presidenciales están programadas para el 31 de mayo de 2026, con una eventual segunda vuelta el 21 de junio si ningún candidato supera el 50% de los votos en primera instancia.
