El poder ciudadano construye nación

El poder ciudadano construye nación

La organización ciudadana no solo impulsa candidaturas, también fortalece la democracia al promover participación, deliberación y control social. Una ciudadanía activa contribuye a que las decisiones públicas reflejen mejor las necesidades colectivas y a que la política mantenga conexión con la realidad social. Patriotas, un movimiento que ha reunido firmas para aspirar al Senado en las próximas elecciones legislativas, ha desarrollado su propuesta a partir del trabajo directo con la ciudadanía, impulsando candidaturas inspiradas en principios compartidos, sentido de pertenencia nacional y compromiso con el bienestar de los colombianos.

Los movimientos por firmas en Colombia cada vez toman más fuerza, ya que, una parte del electorado suele inclinarse por esta opción cuando percibe distancia con los partidos tradicionales. La ciudadanía suele valorar propuestas que se presentan como independientes de estructuras políticas consolidadas, alejadas de escándalos o corrupción. Estos movimientos suelen interpretarse como canales de renovación, participación más directa y representación más conectada con las realidades sociales.

Diversos análisis sobre democracia coinciden en que la participación activa de las personas fortalece las instituciones, orienta las decisiones públicas y amplía la representación. En este enfoque, los ciudadanos no son solo electores, sino protagonistas del proceso político, capaces de incidir cuando se organizan en torno a causas comunes.

Desde la teoría, estos mecanismos permiten que candidaturas y proyectos surjan desde la base social, sin depender exclusivamente de estructuras partidarias tradicionales. La recolección de firmas no es solo un requisito formal; representa un ejercicio de legitimidad social, contacto directo con la ciudadanía y construcción política desde la sociedad.

Cuando los ciudadanos se organizan, no solo influyen en la política, también contribuyen a la construcción de nación y de una democracia viva, donde la sociedad tiene un papel más activo y menos pasivo en la definición de su futuro. El cambio político comienza con la ciudadanía.

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